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Cómo elegir el mejor televisor para ver el Mundial de fútbol

MADRIDActualizado:

Lo primero, ¿tenemos claras las siglas?

Si algo ha acompañado al sector de los televisores desde casi sus inicios es el recurrente baile de siglas que cada fabricante presume. En los últimos años se han potenciado diversas tecnologías de imagen y características. Que si LED, LCD, así como los paneles tipo OLED. Éstos últimos son unas pantallas «orgánicas» que logran una buena combinación de negros profundos y colores intensos.

Cuando aparecieron los primeros modelos, éstos eran caros de narices, pero conforme se ha venido extendiendo e integrando por parte de otras marcas que no fueran sus principales impulsores (LG y Samsung) se han reducido. Así que el tajo en el bolsillo ya no es tan grande. Otra de las tecnologías en auge es el HDR. Son las siglas del Alto Rango Dinámico, una tecnología heredada del mundo de la fotografía y que, trasladada al campo de los televisores, logran que la paleta de colores que reproduce sea más grande, con lo cual el resultado es más asombroso.

Recientemente, otros fabricantes han apostado que si por el QLED -algo intermedio y potenciado por Samsung- y demás. Es cierto que para disfrutar de algunas de esas tecnologías así como la resolución (el estándar a perseguir ahora es el 4K o Ultra Alta Definición) se requiere que la señal recibida esté en consonancia con lo mismo. Por eso, cuando uno se pasea por una tienda o gran superficie comercial se queda prendado de cómo se aprecian los camaleones del documental de turno. Pero luego cuando uno se lleva a casa se siente frustrado porque los informativos de su cadena de televisión favorita casi se ven pixelados. También se ha innovado en otras cuestiones estéticas como los paneles curvos, pero se han demostrado más como elemento diferenciador que verdaderamente apreciar una mayor inmersión.

El tamaño, grande mejor

En cuanto al tamaño de las pantallas, en últimos años se ha extendido la idea de que entre 45 y 50 pulgadas para un salón medio es más que suficiente. Y es cierto, porque a una distancia de cuatro metros es perfecto. Habrá quien, cómo no, tenga un salón de estar que cabe el estudio de un universitario de cabo a rabo y se desee tener un equipo de 65 pulgadas. Con 55 pulgadas también está bien, aunque puede que para ciertos espacios sea demasiado ostentoso. Ahí ya cada cual que haga lo que desee con su dinero, si es que lo tienen. Es así; cuando más grande más superficie habrá y lo más seguro que se disfrute más de un espectáculo como lo es un partido de fútbol (o una película por supuesto).

Apostemos al 4K

Así que, teniendo algunas nociones básicas a mano, podemos tener claro algunas cosas. La definición es muy importante. No es el factor más determinante para lograr un buen resultado pero si vamos a comprar un nuevo televisor (y de cara al próximo Mundial de fútbol de Rusia puede ser la excusa perfecta) demos el salto al 4K si lo que pretendemos es que nos dure muchos años. Ya existen modelos más asequibles que hace unos años y no tenemos que optar por el más actual que los fabricantes quieren vendernos porque, en efecto, pagaremos el pato de lo «nuevo».

Con un televisor 4K ya nos preparamos con todo lo que va viniendo y, no solo para disfrutar de las emisiones que así lo soporten, sino para ver ciertos contenidos multimedia proporcionados por servicios digitales como Netflix o Amazon, que ofrece un plan para esta calidad de imagen. También es cierto que para 2020 está previsto que se inicie la era del 8K. Será en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero aún así quedarán otros tantos años hasta que se formalice y se adapten los contenidos emitidos.

Lo interesante aquí es que el próximo Mundial que está al caer se van a emitir en algunos canales a calidad 4K como en el caso de Direct TV. La Fifa, organizador del evento, ha apostado por este estándar para la retransmisión de los 64 partidos previstos. En ese sentido, existen numerosos modelos a tener en cuenta que cumplen con estos requisitos y que, a día de hoy, se pueden conseguir por menos de 900 euros. Ejemplos hay varios, como el Samsung UE49MU8005, Philips 49PUS6482/12, Sony KD-49XE8096 o LG 49UJ651V. Todos ellos de 49 pulgadas.

Pero además que soporte HDR

Esta tecnología también estará dentro de las emisiones de los partidos del Campeonato del Mundo. De ahí que, si tenemos ocasión, lo más recomendable es buscar un televisor que, además de ofrecer una resolución UHD o 4K, soporte HDR. Con ello nos garantizaremos una reproducción más vibrante de los colores, así como una mayor nitidez. Algo que se producirá por primera vez en la historia del torneo. Lo bueno es que se puede aprovechar para otros fines, puesto que para jugar desde las consolas de sobremesa PlayStation 4 Pro o Xbox One X viene a las mil maravillas, con lo podremos tener en el salón un producto de larga durabilidad y uso. Eso sí, hay diferentes versiones de esta tecnología como el HDR10 o Dolby Vision, que habrá que tener presente para que se adapte mejor.

Tasa de actualización y refresco

Los televisores más avanzados se comportan, en la actualidad, casi como ordenadores. Salvando las distancias, por supuesto, disponen de ciertas características técnicas importantes a la hora de tener en cuenta como el sistema operativo integrado (Android TV, Tizen, WebOS) que ofrecen una experiencia de uso y compatibilidades con ciertos servicios diferentes. Aquí también es cuestión de gustos. O necesidades, puesto que por ejemplo en caso de ser suscriptor de la plataforma HBO cabe tener en cuenta que no está disponible de momento para los televisores con WebOS de LG.

Pero también hay otros componentes esenciales como el procesador incorporado y la tasa de actualización. Lo importante si se quiere disfrutar de un evento deportivo que se mueven las imágenes muy rápidas es elegir un televisor que soporte una tasa de refresco de 100 o 120 Hz, lo que lo veremos de manera más nítida.

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