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Internet de las Cosas y «Blockchain», las tecnologías que podrían hacer que pagues incluso con el DNI

MadridActualizado:

Si no has nacido en la generación de las aplicaciones te habrás dado cuenta de lo simple que es hoy en día hacer cualquier gestión. Con un par de clics resuelves cualquier problema y esa información almacenada puede servir para automatizar otros procesos. Ya no tienes que hacer cola para hacer lo mismo una y otra vez, o volver a rellenar el mismo formulario. Ese tipo de conexión entre proceso y datos o entre dispositivos no es más que la punta del iceberg de lo que se viene encima.

Hasta la fecha, los expertos auguraban que uno de los motores de la digitalización sería el Internet de las cosas («IoT», siglas en inglés de Internet of Things); es decir, la interconexión de objetos con internet por la que los dispositivos se comunican entre ellos. O dicho de otra manera, la tecnología por la cual «hablan» entre sí los aparatos electrónicos que tienes en casa. Estos interactuan de múltiples formas. Se ha trabajado para que desde estos dispositivos conectados a internet reciban instrucciones de todo tipo, como citarle a tu asistente virtual la lista de la compra (y que ejecute esa acción) o poder conectar el «smart TV» a tu cuenta un servicio digital.

Todo eso ha abierto un sinfín de posibilidades y, ahora, la voz busca ser el nuevo elemento de interacción entre el humano y la máquina. El problema de aplicar ese concepto al espectro público ha sido hasta hace poco la ausencia de un «verificador» (una especie de notario que comprobase cada paso y lo autentificara). Una pena cuando se trata de acabar con esas largas esperas cuando has de hacer cualquier papeleo burocrático. Sin embargo, ese problema parece haberse resuelto con la llegada de otra tecnología, el «blockchain».

Esta innovación más o menos reciente, conocida en español como «cadena de bloques» es conocida por ser la base de la existencia de las criptomonedas. Pero, a su vez, por su naturaleza y potencial representa una nueva panacea para el entorno privado y público. Lo que se popularizó con el bitcoin no es más que un gran libro contable hiperconectado. Funciona como si los movimientos de tu cuenta bancaria estuvieran ligados entre ellos y vinculados a los de tantos otros usuarios, pero con la diferencia de que uno a uno están verificados y modificarlos implicaría cambiar todo el conjunto a la vez, cosa poco probable.

Pero el «blockchain» no es solo para las criptomonedas, sino que ofrece «uno de los muchos usos a los que se puede aplicar la tecnología blockchain», según explica a ABC Olga Blanco, directora de Blockchain de IBM España, durante la feria Digital Business World Congress 2018. Aunque la percepción social sobre las criptomonedas es muy dispar (del amor al odio), lo cierto es que su tecnología ha encandilado al sector empresarial en lo que respecta a la digitalización. «Hay un movimiento muy fuerte que va hacia la digitalización y la transformación en general, por la manera de relacionarse con proveedores, socios, clientes y otros. Y eso genera esa necesidad de cambio», cuenta Osmar Polo, diretor general de la multinacional alemana T-Systems Iberia.

«Blockchain te permite hacer cosas que si las hiciéramos con la tecnología anterior serían muy complicadas», Olga Blanco de IBM

Muchas empresas están interesadas en hacer su propia red «blockchain». La pregunta es clara, ¿por qué? ¿Qué puede tener de especial esta tecnología para que las empresas quieran su propia red? «Blockchain te permite hacer cosas que si las hiciéramos con la tecnología anterior serían muy complicadas. Si queríamos integrarnos con mil proveedores a la vez teníamos que hacerlo uno a uno. Es una nueva manera de comunicar las cosas», responde Blanco. Según las cifras aportadas desde IBM, actualmente la compañía tiene 35 redes en producción en el mundo, pero tiene en marcha 400 proyectos más.

Hacia el sector público

Para contextualizar, Osmar Polo pone sobre el tablero un ejemplo significativo de lo que implicará esta tecnología sobre el entorno público de cara al futuro: «Somos parte del grupo Alastria en España y estamos viendo cómo una prueba de concepto es crear una tarjeta de identificación al ciudadano para que en el ecosistema de smart city se pueda utilizar para identificarse y usar los servicios: servicios de transporte o servicios que la ciudad puede tener». De momento, es un esbozo del que aún queda mucho camino, pero la tendencia hacia la hiperconectividad parece que va en alza.

Eso en cuanto al «blockchain», pero por otro lado el Internet de las Cosas tenía más camino recorrido dentro del uso cotidiano. Sin embargo, todo apunta a que ambas tecnologías van a ir ligadas de la mano. «Todo está relacionado, esto es una tecnología adicional que se integra con el IOT», avanza Blanco. Dentro de no mucho es muy probable que el término «Blockchain of Thing» empiece a formar parte de la lista de tendencias tecnológicas.

De hecho, las redes «blockchain» de criptomonedas que están pensadas para trabajar cada una para una cosa concreta y por separadas están encaminadas a unirse en algún momento. En Singapur una empresa llamada Qtum está trabajando en una plataforma IoT para unir ethereum y bitcoin y otras redes blockchain de criptomonedas. Construir este tipo de conexiones supondría que la cadena de bloques sea más útil para las empresas, y sobretodo para sistemas IoT.

Para entender por qué ahora el «IoT» es lo que mueve gran parte de los dispositivos, que según la consultora Gartner esta tecnología está presente en más de ocho mil millones de aparatos de acuerdo a los datos de 2017, hay que reparar en los detalles económicos que pueden suponer para las empresas y de facilidades para todo el mundo. Y qué mejor ejemplo que uno de los productos que dan renombre a la gastronomía española: el vino.



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