Sin categorizar

Las brigadas forestales controlan dos conatos de incendio en la cumbre

El coche de Yolanda Arnai y su familia preside la larga cola de vehículos que están parados en el kilómetro 32 de la TF-21, en el punto que se dirige a la zona de El Portillo desde La Orotava. Son las 10:30 de la mañana y Arnai lleva una hora y media esperando a que reabran el acceso al Teide para poder visitar “el pico más alto del país”. “Venimos desde Toledo a pasar siete días en Tenerife y queremos conocer el Parque”, cuenta la turista.

Sin embargo, dos conatos de incendio activados a las 6:30 en las inmediaciones de la carretera que conduce a la cumbre han retrasado sus planes. La proximidad de las llamas a la calzada han obligado a cortar el tráfico, para velar por la seguridad tanto de los agentes como de los transeúntes. Asimismo, esta cercanía ha facilitado que se produzcan algunos desprendimientos.

Desde primera hora, los operarios de la Brigada Forestal (Brifor) se encuentran en la zona tratando de controlar las llamas. Es cuatro horas después, a las 10:50, cuando los trabajadores del Cabildo que prohiben el paso reciben un aviso de la Brifor: el fuego está controlado y las vías están libres de desprendimientos. Es entonces cuando, ante la ausencia de riesgos, abren la valla y empiezan a subir los turistas que quedan, ya que muchos otros han optado por dar la vuelta y buscar una ruta alternativa. Muchos de ellos, ajenos al motivo del atasco.

Causas

Unos kilómetros más arriba, la ceniza tiñe 2.500 metros cuadrados en un punto y 3.500 en otro muy cercano. Son los dos focos afectados por las llamas cuyo origen aún se desconoce. Durante el día de hoy, el equipo de investigación estudiará las posibles causas, pero todo apunta a que hayan sido intencionados. “Se han dado dos conatos en distintos puntos próximos y al mismo tiempo. Puede que haya sido provocado, pero no podemos confirmar nada hasta que no se hayan hecho los estudios pertinentes”, declara el agente de Medio Ambiente Francisco Rodríguez.

La vecina Nereida Luis Díaz aparece en un camión cargado de leña por el punto en el que están trabajando las brigadas. Llegó a las 9:15 al punto cortado, el kilómetro 32, y lleva desde entonces deseando poder acceder pronto a la cumbre. Su intención era ir temprano a la casa que tiene en las inmediaciones de dicha zona para llevar la madera y continuar con los cuidados del inmueble, pero la espera se ha hecho bastante larga. “Vengo una vez a la semana y hacía tiempo que no veía algo así”, determina con cansancio.

Desde su punto de vista, la aparición del fuego ha sido premeditada y aprovecha para añadir que los residentes de la zona están descontentos con las obras que se han impulsado en los últimos meses en las calzadas. “Antes podíamos parar cada pocos metros en algún mirador, ahora las vallas no nos dejan ni siquiera estacionar”, se queja.

Por el momento, para conocer el motivo del fuego se requiere la práctica por parte de los equipos de investigación de distintas indagaciones sobre el terreno, concretamente una prueba de evidencias. “Primero rastreamos todo el perímetro, y después las marcas que deja el fuego en su avance nos conducen al punto de origen del incendio”, explica Rodríguez.

Control

Todos los días del año hay equipos del Operativo Brifor del Cabildo de Tenerife en algunos puntos estratégicos de la cumbre. Se trata de zonas caracterizadas por tener un amplio campo visual, lo que permite detectar cualquier índice de incendio en toda la zona.

Fueron estos grupos los que alertaron a las 6:30 de la existencia de dos conatos de incendio. “A veces los visitantes preguntan para qué están siempre nuestros equipos aquí. En días como hoy vemos la gran utilidad de estos despliegues”, especifica la coordinadora de extinción. Además, insiste en que, de no estar en estos enclaves, el resto de personal tardaría mucho más tiempo en llegar a la zona y podría demorarse el control del fuego con sus respectivas consecuencias.

Sin embargo, con esta metodología de trabajo, en apenas quince minutos, tal y como relata el agente Francisco Rodríguez, se movilizó tanto al personal de las brigadas forestales como del Parque Nacional. También contaron con la colaboración de dos camiones y un helicóptero. “Aún no hemos hecho todos los controles, pero somos un total de 15 o 20 personas trabajando ahora”, cuantifica Rodríguez. Del mismo modo, requirieron la presencia de cuerpos de seguridad para controlar el tráfico, como la Guardia Civil o la Policía Local de La Orotava. Para facilitar las labores de los cuerpos especializados se procedió al cierre de la carretera TF-21 en los puntos kilométricos 24 (Ramón Caminero) y 32 (El Portillo).

Entonces, los combatientes perimetraron la zona y a las 10:50 las llamas ya estaban controladas. “No dimos el fuego por controlado hasta que el helicóptero revisó toda la zona próxima por si había otros focos de incendio no localizados”, cuenta Eva Padrón, coordinadora y directora de extinción.

Trabajo en equipo

Para ella, la clave del éxito de esta operación ha sido la velocidad de reacción y la comunicación interna en el equipo. El principal propósito de esta constante localización de los miembros del operativo es velar por su seguridad. “Tenemos que saber todo el tiempo dónde está cada uno, por si hay un rebrote del fuego o simplemente por si me tropiezo”, especifica Rodríguez. Para ejemplificar esta afirmación el agente recuerda los incendios que han tenido lugar durante los últimos días en Grecia y que se han cobrado la vida de 74 personas y han dejado 187 heridos.

El agente Rodríguez avanza que no tuvieron dificultades para controlar las llamas. “Fue un trabajo normal y corriente de un conato”, considera con seguridad. Esto se debe a que “fue un fuego de superficie” que nunca llegó a coronar pino. “Es una zona muy alta, los pinos ya no son tan altos, no sueltan mucha pinocha y hay poco matorral. Es relativamente sencillo de apagar”, especifica.

Extinción

Después de la primera fase de control, en la que se confirma que no hay llamas en el perímetro y que está enfriado, se procede a la extinción. A las 11:00 de la mañana aún había mucho humo, por lo que “la prioridad” del momento era lograr que se enfriara toda la zona del incendio, ya que en el momento del incendio la superficie puede superar hasta los 300 grados. Pero los agentes están preparados. “Las botas que llevamos están hechas para soportar estas temperaturas tan altas”, cuenta Rodríguez.

La cercanía entre la zona afectada y la carretera llevó a los operarios a proponer otras vías de actuación. Por lo general, actúan por perímetros y dejan que gran parte de la zona se consuma sola por el propio fuego. Sin embargo, en esta ocasión propusieron actuar un poco más en el interior. “Pasan muchos turistas, ven humo y se paran a mirar”, explica el agente, quien además añade que temen que por este motivo “pueda haber algún accidente”. Esta es la razón por la que mientras algunos agentes de Medio Ambiente trabajan extinguiendo el fuego, otro permanece en una de las curvas controlando el tráfico.

Conciencia medioambiental

Para Francisco Rodríguez, que también es uno de los portavoces del operativo, la clave fundamental para que estas actuaciones concluyan con éxito radica en la profesionalización de la plantilla. “En este sentido, hemos mejorado mucho en los últimos años, ya que cada vez hay más cursos y más vías de formación”, concreta. Precisamente él ha sido uno de los encargados de impartir talleres de profesionalización.

Del mismo modo, posiciona como uno de los factores más importantes la concienciación medioambiental de la población respecto a las formas de actuar en el entorno natural y acerca de las consecuencias que puede traer consigo un incendio de este tipo o de mayor magnitud. En lo que respecta a las características de los incendios, el portavoz incide en un detalle importante: “Es a partir de 10.000 metros cuadrados afectados cuando le atribuimos a las llamas la categoría de incendio”.


Source link

Show More
Quiere un sitio web como eso? Escribe nós

Related Articles

Deja un comentario

Close