Economía

El Gobierno y la Junta viajarán a Dinamarca para intentar evitar el cierre de la planta de Vestas en León | Economía

Representantes del Gobierno y de la Junta de Castilla y León viajarán a Dinamarca para reunirse con la cúpula de la empresa de aerogeneradores Vestas para intentar “revertir” su decisión de cerrar la fábrica de Villadangos del Páramo (León) y despedir a sus 362 trabajadores, como anunció ayer la multinacional danesa. Así lo ha anunciado la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, que este martes ha viajado a Valladolid para reunirse con las autoridades de la comunidad y con representantes de los trabajadores de la planta. La ministra se ha dicho “sorprendida y enfadada” por la “deslealtad” de la empresa de anunciar el cierre sin comunicarlo a las administraciones y apenas unos días antes de una reunión prevista con el Gobierno.

El argumento adelantado por la ministra para tratar de que la empresa reconsidere la decisión es que el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido en “prioridad el desarrollo de las energías renovables”. “El contexto es diferente” respecto al existente con el Gobierno anterior de Mariano Rajoy, por lo que ha “sorprendido” el anuncio efectuado ayer por la multinacional danesa. Según una nota emitida el lunes, la empresa ha decidido clausurar la planta de ensamblaje leonesa ante la escasa demanda de la turbina de dos megavatios que se ensambla en ella. Maroto ha dicho que la empresa tomó la decisión sin dirigirse ni al Gobierno ni a la Junta de Castilla y León.

Por ello, tras reunirse en la Consejería de Empleo con el comité de empresa en presencia del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, los consejeros Pilar del Olmo (Economía) y Carlos Fernández-Carriedo (Empleo) y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, ambas administraciones han enviado una carta en la que solicitan urgentemente una reunión “con el centro de decisión” de la empresa en Dinamarca para “ver cómo podemos plantear que la empresa no se cierre y el mantenimiento de los empleos”, los 362 de la planta y los cerca de 2.000 en que ha cifrado los indirectos que dependen en mayor o menor medida de ella. Esperan que la reunión pueda tener lugar esta misma semana. Hasta que se produzca, se pide a la empresa que paralice el ERE de extinción, que debería entrar en vigor el 3 de septiembre.

En la mochila, el Gobierno y la Junta llevarán propuestas que la ministra no ha detallado. “Tenemos que ver cuáles son los parámetros que podemos ofrecer ambas administraciones” para “recuperar esa competitividad que la empresa alega [que la planta leonesa] ha perdido”. “Creemos que la situación no está justificada, que la empresa es viable, simplemente hay que reorientar el negocio”, ha dicho ante una concentración de trabajadores ante la Consejería de Empleo.

En este sentido, ha mostrado la disposición del Gobierno a “acompañar a la empresa con un proyecto industrial” que tenía intención de plantear a Vestas en una reunión prevista para el 3 de septiembre. Por ello, ha criticado la “deslealtad” y las “formas inaceptables” de la empresa por anunciar un ERE de extinción de 362 empleos apenas unos días antes de esa reunión. YA en la calle, ante una concentración de trabajadores de Vestas, la ministra se ha dicho “sorprendida y enfadada” por la actitud de la empresa.

La ministra y la consejera castellanoleonesa de Economía, Pilar del Olmo, han denunciado que el traslado de la producción de la planta leonesa a China y otros países “no está basada en hechos económicos”, sino también en razones de “estrategia y posicionamiento a nivel mundial” y se ha comunicado cuando ya no se le pueden reclamar las ayudas recibidas de las administraciones, que la consejera ha cifrado en más de 12 millones de euros.

Sensación positiva

El presidente del comité de empresa, Juan Francisco García Cabezas, ha expresado su “sensación positiva” tras el encuentro y su agradecimiento al Gobierno y a la Junta. La plantilla lleva dos meses en huelga en la planta y ayer recibió el “mazazo” del anuncio de cierre a través de un comunicado publicado por la empresa y enviado al comité. Confía en que se pueda revertir la decisión y siga funcionando una planta “que es la número uno a nivel mundial” y que exporta el 80% de su producción. “Se llevan la producción a costa de mano de obra esclava en China, India, Brasil y Argentina y con unos coste de transporte mucho más bajos. El traslado de nuestra fábrica a India les permitirá ganar al año 100 millones de euros más”, ha apuntado García Cabezas.

En 2017, Vestas ingresó 9.953 millones de euros, un 3% menos que en 2016, con unos beneficios de 894 millones, un 7% menos, según los resultados publicados en la web de la empresa.

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